Biblioteca Popular José A. Guisasola










Reportaje exclusivo a:
Leonarda García
de Alvado

VUELO A LA VIDA
Por: Paula, Emmanuel y Daiana
Producción fotográfica: Viviana
El Perdido, 02 de junio de 2005


Leonarda García nació hace 88 años en la localidad de El Perdido.
Su padre, comerciante del lugar, había llegado de España, como su madre, hacía ya más de un siglo y medio.
Leonarda, a pesar de sus tantos años vividos, recuerda como si todo hubiese sucedido ayer. Se le nota en su mirada y en cada una de sus palabras.
Nos atendió en su casa como si fuésemos personas importantes, sus ojos reflejaban bondad y sus manos eran generosas. Traía tortas y masitas, que devoramos sin parar mientras hacíamos preguntas todos a la vez.
Nos intrigaban sus arrugas y tantos recuerdos…
Leonarda se tomaba su tiempo, pero tenía respuestas para todo. A veces parecía que viajaba en el tiempo y se reencontraba con sus seres queridos.

—¿Qué hacías a nuestra edad?

—A la edad de ustedes iba a una academia para aprender a coser porque no había terminado el colegio.

—¿Salías a algún lado?

—Sí, solamente con los padres o personas mayores, no me permitían salir sola y a los 16 ya me casé.

—¿Qué festejos tradicionales había?

—A veces venía una Banda y también una Romería, además de las Fiestas Patrias.

—¿Cómo estaba compuesta tu familia?

—Mamá, papá y 9 hermanos.

—¿Cómo se vivía antes?

—Se vivía con un respeto bárbaro. En la familia había que pedir permiso para todo y no se podía estar presente en las conversaciones de los mayores. En la escuela eran muy severos y te castigaban de forma violenta. Por ejemplo, te hacían arrodillar sobre el maíz varias horas.

—¿Dónde viviste?

—Siempre en El Perdido (Sección quintas)

—¿Cómo era tu vivienda?

—De material.

—¿Qué medios de comunicación había?

—Lo único era el tren que pasaba.

—¿Cómo viviste la aparición de la radio?

—Fue una novedad muy grande, me gustaba escuchar las novelas e imaginarme historias.

—¿Y la del televisor?

—Lo compramos con mi marido cuando tenía 50 años. Me gustaba mirar algunas novelas y los noticieros.
La verdad es que me puso muy contenta la aparición del televisor.

(...)


La entrevista, en realidad, duró más tiempo que la nota que presentamos…

Pasamos una tarde maravillosa y riquísima, todavía nos parece ver la torta de chocolate y crema y su mirada feliz por estar con nosotros.
Ella nos dijo que los jóvenes deberíamos tener más tiempo para estar con los abuelos y la verdad que tiene razón. Con ellos aprendemos a volar por el tiempo y nos damos cuenta de lo afortunados que somos al vivir en esta época con tanto confort y progreso.
Nos despidió con un beso enorme y nos dio el mejor regalo: su sonrisa llena de lágrimas por tan bello momento.


¡¡Gracias, Abuela Lola!!
Nosotros también te queremos.



Leonarda, su hijo Carlos y su biznieta Paula en la actualidad
(El Perdido, 2005)


Galería de fotos



Leonarda García y José Alvado, el día de su boda.



Leonarda y su hijo Carlos José trabajando con los animales en la chacra.



Leonarda, su esposo José, su cuñada Josefa y su hijo Carlos José, de tres años y dos meses, una tarde de domingo, el 28 de febrero de 1938 en la plaza de El Perdido.



Su esposo José en el patio de su casa tocando el bandoneón.



Leonarda frente a su casa con su esposo José.



Su hermano Simón, su hijo Carlitos y su esposo José durante un paseo en Buenos Aires.



Leonarda (Lola) y José (Pepe) bailando.


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